En un blog anterior hemos hablado de la lumbalgia, una de las molestias físicas más comunes entre la población adulta. En esta oportunidad, detallaremos una patología asociada: la discopatía degenerativa lumbar, motivada por la pérdida de altura o grosor de uno o varios discos de la columna vertebral

Las personas jóvenes tienen, por lo general, unos discos sanos entre las vértebras que funcionan como amortiguadores y absorben el impacto entre los huesos en movimientos rutinarios como caminar, correr o saltar. No obstante, estos discos van perdiendo elasticidad  como parte del envejecimiento natural del organismo. Es entonces cuando se produce la discopatía degenerativa lumbar.

Vale aclarar que las posturas incorrectas y los malos movimientos del cuerpo también pueden debilitar el disco, lo que causa su degeneración. Hay actividades y deportes que, por ejemplo, puedan rasgar el exterior del disco.

Para la mayoría de las personas, la discopatía degenerativa es parte del proceso natural de envejecimiento. Para otras personas, en cambio, se da como consecuencia de una enfermedad o de una lesión en la espalda.

Síntomas de la discopatía degenerativa lumbar

Síntomas de la discopatía degenerativa lumbar

Por lo general, los síntomas están localizados en la espalda baja o en el cuello. La zona dolorida va a depender de la ubicación de los discos afectados. Los síntomas más habituales son:

  • Dolor persistente y, a veces incapacitante.
  • Dolor en la parte baja de la espalda, que irradia hacia los glúteos y muslos.
  • Dolor en el cuello que puede irradiarse a los brazos y manos.
  • Dolor que se agrava al sentarse, al inclinarse, levantarse y girarse. El alivio ocurre con el andar y con el cambio de posición.
  • Hormigueo y adormecimiento en extremidades.
  • Debilidad muscular en las piernas y pies. 

Al existir factores que agravan la aparición de esta patología, los especialistas suelen dar consejos de prevención: evitar, sobre todo, las tensiones y presiones repetidas, debido a que degeneran las fibras del disco y deforman y rompen el anillo fibroso.

Una dieta deficiente y una poca o nula actividad física puede favorecer a la discopatía degenerativa al desencadenar un desgaste prematuros de los discos. La obesidad y la sobrecarga laboral predisponen a esta lesión.

El aspecto emocional también es muy importante: los miedos en exceso, la ansiedad y los enfados pueden tensar excesivamente los músculos cercanos a la columna, provocando un desgaste de los huesos y discos intervertebrales.

Tratamientos 

tratamientos para la discopatía degenerativa lumbar

La enfermedad degenerativa de disco puede tratarse de manera exitosa con tratamientos   conservadores, cómo suele denominarse en el lenguaje médico. 

Básicamente, consiste en la administración de medicamentos para controlar la inflamación y el dolor; fisioterapia y ejercicio.

La cirugía solo está recomendada cuando los pacientes no han obtenido ningún alivio después de más de varios meses de tratamiento no quirúrgico. También cuando la limitación física de manera significativa para realizar las actividades cotidianas.

Las cirugías más utilizadas para esta patología, son:

  • Estabilización dinámica: implante de espaciador interespinoso. Debido a que durante la cirugía no se retiran huesos estructuralmente importantes es una opción que permite evaluar posteriores tratamientos adicionales si la patología vertebral no mejora.
  • Reemplazo de disco artificial: son discos que están diseñados para mantener el movimiento y la flexibilidad. Se reemplazan por otro enfermo que se retira de la columna de una persona.
  • Cirugía de fusión espinal: técnica quirúrgica muy utilizada para tratar patologías degenerativas de la columna. Mediante el uso de injertos óseos e instrumentos como placas metálicas y tornillos, este procedimiento fusiona dos o más vértebras adyacentes. El objetivo del procedimiento es estabilizar la columna y aliviar el dolor.

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