El término dorsalgia se utiliza de manera genérica para señalar e indicar los dolores de la zona dorsal de la espalda. Desde un punto de vista anatómico, ubicamos a esta zona en la parte posterior de las costillas (detrás de los omóplatos y hombros) y a la altura de la región torácica de la columna vertebral dorsal. Este segmento va, exactamente, desde la vértebra D1 a la D12.

Se trata de una dolencia que, en el mundo, padece más de la mitad de la población adulta. Puede afectar en un solo lado de la espalda o ser bilateral. Las dorsalgias pueden ser mecánicas (cuando el dolor es más intenso durante las actividades del día) o inflamatorias (cuando los dolores son frecuentes durante el reposo).

Tanto las dorsalgias mecánicas como inflamatorias pueden ser definidas como crónicas cuando el dolor persiste en el tiempo. La dorsalgia es, por ejemplo, una sintomatología típica de las hernias discales dorsales.

Clasificación de las dorsalgias

  • Dolor dorsal crónico: cuando la dolencia se prolonga por más de tres meses y dura varios años. El estrés y las demandas posturales excesivas, laborales, sobre todo, son dos factores que contribuyen a hacer crónico el dolor. El estrés altera el estado de los nervios que controlan el funcionamiento de los músculos, facilitando la aparición de una dorsalgia.
  • Dolor dorsal agudo: suele durar menos de 6 semanas. Puede ser producto de un dolor identificable, originado por lesiones, enfermedades, caídas, accidentes laborales o deportivos. O puede originarse sin causa estructural clara.
  • Dolor dorsal subagudo: dolor que dura entre 6 y 12 semanas. Suele ser más leve que el dolor agudo.

Las causas más frecuentes de las dorsalgias

Causas dorsalgia

En muchos casos, resulta difícil identificar y especificar el origen del dolor de una dorsalgia. Son varias las causas que pueden derivar en dolores en la región dorsal.

  • Hernias discales: al desgastarse los discos vertebrales, pueden generar espolones óseos y rozamiento de los huesos vertebrales.
  • Escoliosis: las desviaciones en la columna vertebral pueden derivar en dolores y molestias en la zona dorsal.
  • Malas posturas: cuando los malos hábitos corporales se prolongan en el tiempo, los músculos tienden a contraerse, provocando dolores de espalda, entre ellos, dorsalgias.
  • Estrés: las emociones negativas producen tensión muscular y alteración en el sistema nervioso. Algunas dorsalgias tienen su raíz en estas alteraciones psicológicas.
  • Artritis y cambios bruscos de temperaturas: otros dos factores que pueden contribuir a una dorsalgia son las enfermedades autoinmunes que generan inflamación y rigidez en las articulaciones, y una repentina exposición al frío, que encoge y contrae los músculos de la espalda.

¿Cómo se trata una dorsalgia?

la fisioterapia alivia los dolores de la dorsalgia

Es importante acudir a un especialista, tanto para aliviar la dolencia como para buscar el origen de una dorsalgia.
En dolencias subagudas o crónicas se suelen hacer estudios complementarios como radiografías de la columna dorsal o resonancias, según la sospecha.

Artrosis, osteoporosis, hernias discales, escoliosis o espondilosis, entre otros padecimientos y lesiones, pueden detectarse mediante estos estudios. En estos casos, la solución puede ser quirúrgica.

En la mayoría de las dorsalgias, sin embargo, el objetivo principal del tratamiento médico es el de atacar al dolor dorsal a través de medicamentos analgésicos, relajantes musculares y antiinflamatorios con el fin de reducir la tensión ejercida por los músculos dorsales.

La fisioterapia es también muy importante para ayudar en el alivio de estos dolores de espalda.